Cuentos para NO dormir

Tras escribir el artículo del verdadero cuento de Rapunzel y quedarme de piedra al enterarme que la dulce niña de pelo dorado se queda embarazada, por cierto de ¡gemelos!, en una de las visitas del príncipe a la torre, un amigo me envió un vídeo donde se cuentan algunas de las verdades que los cuentos de Disney tienen escondidas.

Me río yo de la versión de Blancanieves y los siete enanitos porno que ronda por ahí, porque tras ponerme al día de algunas de las verdaderas historias resulta que las princesas eran unas ¡pendonas!. Sexo, infidelidades, engaños, crueldad, incluso canibalismo.

En este artículo os voy a desvelar algunas de las verdaderas historias de princesas, eso sí, por favor que no lleguen a los oídos infantiles si no queréis terminar con los niños muertos de miedo en vuestra cama para el resto de sus vidas.

Ya os desvelé el desliz de Rapunzel con su príncipe en la torre pero, tras investigar un poco más, resulta que tuvo gemelos, aunque esa también es la versión edulcorada de los hermanos Grimm. Cuentan que la verdadera historia es mucho más salvaje. La niña se encontró con un rey en un bosque del cual se enamoró locamente y tuvieron relaciones sexuales, lo que el rey no le contó a la niña es que estaba casado. Cuando la reina se enteró de la infidelidad decidió engañar a la muchacha y encerrarla en una torre para siempre (la bruja era la reina encelada). Allí pasó años sin ver a nadie y fue donde le creció el pelo infinitamente. Tras unos años un príncipe llegó y descubrió a Rapunzel, ese príncipe casualmente era el hijo del rey del que se había enamorado Rapunzel, pero ella no lo sabía. Así que le dejó subir por su trenza y también tuvo relaciones con él durante una semana (estaba tan sola…). Tras enamorarse mutuamente, el príncipe la llevó a conocer a sus padres quienes se quedaron más que sorprendidos de ver de nuevo a Rapunzel, aunque no les quedó más remedio que aceptarla como esposa de su hijo de cara a la corte.

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Rapunzel

Tampoco se queda corta la historia de la Bella durmiente. La primera versión de la historia data de 1636 y fue escrita en Italia por Giambattista Basile, bajo el título “Son, Luna y Talia“. En ella se cuenta como la princesa Talia queda dormida tras pincharse con una astilla envenenada de una rueca, cayendo medio muerta. El rey afligido, deja el cadáver de su hija encerrado en el palacio y lo abandona. Unos años después, un noble que paseaba con su caballo por ahí, encuentra el castillo con la chica dentro, se enamora de ella, y tras intentar despertarla sin conseguirlo, mantiene relaciones sexuales con ella (si es que se puede llamar relación…)

Nueve meses después la princesa da a luz gemelos, llamados Son y Luna, quienes son cuidados por las hadas mientras ella duerme. Un día el niño intenta agarrarse al pecho de su madre pero lo que encuentra es el dedo de la madre. Empieza a chuparlo y ¡magia! logra extraer la astilla envenenada, lo que consigue que la princesa despierte. El noble vuelve al castillo para ver de nuevo a la princesa dormida, pero ¡oh sorpresa! está despierta. Los amantes vuelven a mantener relaciones pero ¡casualidades de la vida! el noble también está casado. Cuando su mujer se entera secuestra a los dos gemelos y se los entrega a su cocinero para que haga un plato con ellos, y manda quemar en la hoguera a la chica, pero afortunadamente ninguna de las dos cosas llega a materializarse, y finalmente la que es quemada es la malvada esposa, mientras que los amantes se casan. Sesenta años después Charles Perrault suavizó bastante el cuento. En él la bella durmiente es despertada por un príncipe con un beso de amor, tras eso se casarían y tendrían dos hijas, que nunca fueron bien aceptadas por la madre del príncipe.

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La bella durmiente

Mucho más sorprendente y ¡real! es la historia de Blancanieves. Se dice que la primera versión del cuento también fue escrita por  Giambattista Basile, en su colección de cuentos “Pentamerón: el cuento de los cuentos“, pero lo cierto es que se parece bien poco a la historia que nos ha llegado. En aquel libro se cuenta como una niña de siete años llamada Lisa, se queda inconsciente tras clavarse una peineta mágica. Los padres la entierran en un ataúd de cristal, donde la niña sigue creciendo hasta hacerse una mujer. Una pariente, celosa por la belleza de Lisa, decide acabar con ella y rompe la urna de cristal para agarrarla de los pelos y arrastrar su cuerpo al bosque, pero en el intento la peineta se desprende de su cabeza y la chica despierta.

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Blancanieves y el cazador

El resto de la historia, como la madrastra , el espejo y la manzana, se han ido añadiendo posteriormente, primero por los hermanos Grimm y más tarde por Disney. En el cuento de los hermanos Grimm  la madrastra intenta matar a Blancanieves hasta en tres ocasiones, la última con la manzana envenenada, pero el príncipe no la despierta con un beso, sino al intentar llevarse el ataúd a su castillo y tropezar con una piedra, lo cual hace que el trozo de manzana salga de la boca de la chica y reviva. Ellos se casan e invitan a la celebración a la madrastra pero la hacen bailar desnuda hasta morir y calzada con unas zapatillas de hierro calentados al rojo vivo (eran unos enanitos muy juguetones).

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zapatillas de hierro

El resto de los añadidos de la historia tienen una explicación: Resulta que dicen que la tal Blancanieves existió realmente, se llamaba realmente María Sophía Margaretha Catharina von Erthal y nació en 1729.

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María Sophía Margaretha Catharina von Erthal, la verdadera Blancanieves

Se trataba de una princesa ciega que, según decían, era muy caritativa. Su padre se casó con otra mujer pero la relación con la princesa no fue tan macabra como la del cuento, aunque sí desfavorable ante los hijos legítimos de la madrastra. El caso es que la madrastra tuvo realmente un espejo que hablaba, se trataba de un juguete de moda en aquella época, que repetía lo que decía el que lo tenía delante, (eso me parece un poco dudoso para la época…) y que actualmente, es la principal atracción del castillo de los Erthal, en Alemania, hoy convertido en museo, y donde todavía puede leerse en su marco “amor propio” (da un poco de miedito). Los enanitos eran la representación de los niños que visitaban a la princesa ciega y que se encontraban muy envejecidos por su trabajo en las minas cercanas (¡qué macabro!) y la manzana se la dio su propio padre al envenenar los frutos de los árboles por donde ella pasaba por motivos políticos.

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Verdadero espejo de la madrastra

DCF 1.0

Castillo de los Erthan, Alemania

Hay otros muchos cuentos cuyas historias originales sorprenderían a más de uno, pero como el artículo se extendería demasiado lo dejo para una segunda parte (vais a alucinar con la Sirenita…)

Comerían muchas perdices porque lo que se dice vivir felices… no lo creo.

 

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