Para las oleadas de sentimientos

Peleas entre hermanos o amigos, enfados morrocotudos seguidos de risas al instante, rabietas incontrolables donde la cabeza de un Pin y Pon sale volando… En fin, mi ex tranquila casa se ha convertido en un manicomio donde las emociones de mis retoñas están a flor de piel y son totalmente desbocadas e imprevisibles, y entre tanto, yo intento gestionar como salir del paso con los menores daños colaterales posibles, los nervios de punta y poniendo cara de “aquí no pasa nada porque yo soy una persona adulta capaz de manejar estas situaciones” cuando realmente lo que nos gustaría es gritar: “¡Socorrooooo, me voy al Machupichu!” Sigue leyendo