Jugando a ser mayores. ¡Bienvenidos a Micrópolix!

¡Cuántas veces imaginé de pequeña que la ciudad por un solo día era patrimonio solo de los niños!. Dejaba volar la imaginación y pensaba que los niños seríamos quien tomásemos las riendas de la ciudad, y los mayores tendrían que ejercer de niños y acompañar a los pequeños adultos en sus quehaceres urbanos. Iría de compras a la tienda de chuches, trabajaría solo en lo que me gustara, tendría mucho dinero para hacer lo que quisiera y ¡por supuesto, el colegio no estaba incluido en esa ciudad! Bien, pues ese sueño se ha hecho realidad… ¡Bienvenidos a Micrópolix!

Eso sí, demasiado tarde para mí; ahora me encantaría volver al colegio en vez de estar en el paro, y la verdad es que una dieta a base de chucherías no es lo que considere una cena especial. Son las cosas de convertirse en padre.

Me habían hablado sin demasiado entusiasmo de este sitio, quizás es que mi sueño de una ciudad infantil era algo rarito y solo me interesaba a mí. Lo cierto es que, gracias al Corte Inglés, que celebraba la fiesta de las mascotas en Micrópolix, pudimos ir a conocer el lugar, y la verdad es que fue infinitamente mejor de lo que esperaba.

Plaza del Ayuntamiento

Plaza del Ayuntamiento

Para empezar los escenarios de la pequeña ciudad, repartida en dos plantas, son de lo más auténticos. Realmente parece que estas en una ciudad, medio maqueta, medio cuento. Y, como es natural en una ciudad, no podía faltar de nada: hay un Ayuntamiento y concejalía, con su respectiva cola de espera, un Banco donde puedes ingresar dinero, un hospital general (menos mal que era público, porque hubiera sido demasiado tener que sacarnos la tarjeta sanitaria), una televisión, una escuela de baile, una autoescuela y, por su puesto, una red vial por donde circulan coches eléctricos descapotables y una gasolinera, pero ahí no queda todo, también un parque de bomberos, al que de vez en cuando se le quema un edificio, una academia de policía, una biblioteca, un teatro, un cine, un periódico, una planta de reciclaje… en fin, muchas más cosas que en mi barrio y casi tantas como en mi ciudad real.

Red vial en Micrópolix

Red vial en Micrópolix

Lo más interesante es que los niños tienen que aprender a autogestionarse como cualquier adulto, y eso les hace mucha ilusión, aunque yo tuve que intervenir en algunas ocasiones no fuera a ser que acabáramos en la comisaría por estafa (aunque,  como todavía no les ha llegado la edad de corromperse, la ciudad carece de juzgado y una cárcel, cosa que agradecí, ya que una de mis hijas tiene tendencia a vivir sin necesidad de dinero y no entendía que hubiera que pagar para TODO ¡dónde vamos a llegar!

Ejerciendo de médicos en el hospital Central de Micrópolix. ©J.R.Aguirre

Ejerciendo de médicos en el hospital Central de Micrópolix. ©J.R.Aguirre

El caso es que nada más entrar por la puerta les dan un pasaporte y 50 eurix, y a partir de ahí la ciudad es suya. Tendrán que aprender que hay sitios donde gastar dinero, como en montar en avión, sacarse el carnet de conducir o ir de crucero; por otro lado, sitios donde trabajar para ganarlo: el supermercado, la televisión, el periódico (solo en esa ciudad porque en la vida real esa profesión, que es la mía, dejó de existir hace unos cuantos años) la mensajería…, además de poder formarse como médicos, policías o bomberos, donde previamente a trabajar necesitas cursos de formación (esta vez privados…, aunque tienes la posibilidad de conseguir una beca).

Terminando la instrucción de policía en Micrópolix. ©J.R.Aguirre

Terminando la instrucción de policía en Micrópolix. ©J.R.Aguirre

Por supuesto, a mis pequeñas aprendices de mayores les encantó poder dirigir sus vidas, elegir donde ir y donde trabajar. Solo os digo, que el día fue tan intenso y aprovechado, que no tuvimos tiempo ni de comer, y encima nos quedaron cosas por hacer.

Estudio de doblaje de dibujos animados. ©J.R.Aguirre

Estudio de doblaje de dibujos animados. ©J.R.Aguirre

Ventajas que le veo al sitio: Los niños pueden sentir la libertad de elegir y tomar sus propias decisiones, empiezan a entender el valor del dinero, para que sirve trabajar, por fin entienden cómo gestionar el dinero y sobretodo, puede realmente probar cómo son algunas profesiones y tener una mayor conciencia del papel que desempeña cada uno en la vida.

Inconvenientes: los padres nos aburrimos como ostras, aunque siempre te queda la ilusión de ver a tus hijos ejerciendo de médicos y disfrutar de su cara de satisfacción. Y Si sois muchos de familia la entrada puede salir un poco cara.

Pero en resumen: ¡¡Totalmente recomendable!!

Clases de música ©J.R.Aguirre

Clases de música ©J.R.Aguirre

Dónde: C/ Salvador de Madariaga (Frente al Factory). San Sebastián de los Reyes

Tel. 91 799 00 00

Precio: Entre 13 y 19 €

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