Caminando entre antiguos glaciares. Ruta de Laguna Grande de Peñalara

Aunque ya le van cogiendo el tranquillo a eso de hacer rutas por la montaña, sacar a los niños a hacer senderismo no resulta nada sencillo si existen otras posibilidades aparentemente más atractivas para ellas como es tirarle de los bigotes al gato, pegar plastilina en el sofá, e incluso, bañar a los muñecos en el agua del wc (¡nada es comparable a eso!)

Aún así, nosotros seguimos investigando posibles senderos en los que puedan descargar esa energía contenida en el pupitre del colegio durante la semana, y mimetizarse con la naturaleza. Esta vez hemos encontrado un pequeño tesoro, que realmente no estaba nada escondido, pero que para nosotros ha sido todo un descubrimiento.

La Ruta de la Laguna Grande de Peñalara es una de las cinco rutas permitidas dentro del Parque Natural; comienza en el Puerto de Cotos y llega, evidentemente, a la Laguna Grande de Peñalara. Es fácil, bonita, se puede hacer durante todo el año, y además tiene gran importancia ecológica.

Se trata de un sendero bien delimitado y estrecho que llega a la laguna glaciar más importante del Parque Natural de la Sierra de Guadarrama. Hay que tener en cuenta que no estamos hablando de los Pirineos, y que el Sistema Central, que divide las dos mesetas entre las que nos encontramos, no es tan ambicioso en altura como aquellos otros montes, pero lo cierto es que nos pilla cerca, y, aunque sea un paraje moderado en sensaciones, si se sabe apreciar su valor ecológico y geográfico, podemos disfrutarlo muy a fondo.

Ruta Laguna Grande Peñalara ©Jose Ramón Aguirre

Es recomendable llevar a los cachorros humanos con botas de montaña, gorro y agua (ya sabemos que si no tienen agua en el momento morirán fulminantemente, y tú caerás segundos después fruto de sus terribles alaridos por la falta de agua).

Es recomendable hacer una pequeña incursión al centro de visitantes que se encuentra a la entrada de la ruta, donde nos informarán de la ruta y de todo lo que hay que saber sobre ella.

La ruta son unos 6 km, ida y vuelta por el mismo sitio, con poca inclinación, y el camino está marcado con indicadores de RV-7. Al principio es una pista de tierra, que durante el invierno suele estar cubierta de nieve, durante el otoño es un barrizal, y en el verano debes llevar gorra y agua porque el sol pica en la nuca como las collejas que nos daba mi profesora de gimnasia; poco a poco se va abriendo el paisaje y los pinos que acompañan la parte baja del sendero dejan paso a pastizales, por donde anteriormente pastaban las ovejas y hoy de vez en cuando encontramos alguna vaca que da una de las mejores carnes del Valle de Guadarrama (recomiendo un chuletón de la zona).

El camino asciende lentamente hacia el Mirador de la Gitana, y mientras encontramos algunas curiosidades que lo hacen más ameno como un reloj y calendario solar que, por mucho que investigué, no supe cómo funcionaba (se ve que los antiguos habitantes le daban mucho más al coco y eso de tachar con una cruz los días de la semana no se llevaba), pero las niñas lo usaron de lugar de juego y tan contentas.

Ruta Laguna Grande Peñalara ©Jose Ramón Aguirre

Seguimos ascendiendo lentamente, hasta llegar a una senda escalonada que sube por el lado derecho del Cobertizo del Depósito, y la seguimos hasta llegar al Circo de Peñalara. No esperéis encontrar payasos porque la gracia es que se trata de un antiguo circo glaciar fruto de las últimas glaciaciones, uno de los sitios favoritos de los visitantes, y que hay que cuidar como un bebé ya que había sufrido grandes deterioros debido a la gran afluencia de turismo.

Desde que en el año 2013 dieran a la Sierra de Guadarrama la denominación de Parque Natural, la zona conlleva un especial cuidado por parte de los que allí subimos. Así que hay que tener en cuenta algunas normas importantes como son las de no llevar mascotas sueltas, no arrancar ni recoger plantas, flores o frutos, cuidar la fauna (por muy pequeña que sea), reducción del sonido para no molestar a los animales (nada de llevar el radiocassette con Bisbal a todo volumen) y por supuesto, nada de arrojar comida, ni papeles, ya que esto modifica los hábitos alimenticios de los animales, y sobre todo, afea considerablemente el paisaje para todos los que vamos detrás (a nadie le gusta sentarse sobre mondas de naranjas o sobre un cigarro). Así que llevar una bolsa para traeros de vuelta todo lo que os llevéis.

Al llegar al circo encontraremos un puente de madera a la derecha que no podréis evitar cruzar porque es precioso, pero ese NO ES EL CAMINO, ¡¡VOLVER INSENSATOS!! Porque ese camino lleva a la preciosa Laguna de los Pájaros, un camino mucho más largo en el que, si os adentráis, tendréis a los niños subidos en la chepa en menos tiempo de lo que tardan en comerse una gominola.

Ruta Laguna Grande Peñalara ©Jose Ramón Aguirre

Seguimos de frente, sobre un camino de pasarelas de madera, del cual no hay que salirse para no jorobar el terreno con nuestras botazas.

Por fin llegamos a la Laguna “Grande” de Peñalara. Grande, grande, lo que se dice grande, no es, pero es curioso saber de dónde procede. Normalmente a la gente le gusta sentarse a comer un bocadillo en los pedruscos aledaños y disfrutar del entorno y el olor de los bocadillos ajenos.

Ruta Laguna Grande Peñalara ©Jose Ramón Aguirre

Ruta muy recomendable para ir con niños!!

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