Un paseo por la Gran Vía de Madrid con los niños. La villa que quiso ser capital

Casi todos los días paso por la calle de Gran Vía, en pleno corazón de Madrid, y sin duda es una de mis favoritas.  Sin embargo, las prisas hacen que no me detenga a observar sus edificios, su estructura y los comercios, que marcan el pulso económico de un Madrid que crece más deprisa de lo que pueden asumir sus ciudadanos.

Te desvelo algunos de sus secretos en un paseo guiado por la Gran Vía de Madrid con los niños. ¡¡Seguro que te llevas más de una sorpresa!!

Desde hace un siglo, la Gran Vía ha sido el reflejo de la ciudad de Madrid, y seguramente lo seguirá siendo en un futuro.

No hay límites en la ciudad de San Isidro. Su crecimiento abarca más allá de lo que la tierra da de sí. Un crecimiento que comenzó a finales del siglo XIX con una de las calles más emblemáticas de la ciudad, la Gran Vía. Por eso, el Patronato de Turismo de Madrid nos propone conocer la calle más a fondo. Su historia, sus edificios, su arte y sus leyendas, en un paseo guiado a través de esta larga arteria de casi un kilómetro y medio. No es difícil, solo hay que acudir a alguna de sus oficinas turísticas y contratarlo por un precio módico que, sin duda, merece la pena con creces.

Es un recorrido apto para familias con niños, ya que es fácil y cómodo.

La ruta comienza en el nº 1 de la calle, justo en la Iglesia de San José, que hace esquina con la Calle Alcalá. Está previsto que dure una hora y media, concluyendo el recorrido en Plaza España.

Frente al impresionante edificio Metrópolis y bajo su ángel alado, nos explican cómo debido al rápido crecimiento de la ciudad, a mediados del siglo XIX,  apareció la necesidad de descongestionar el centro. El proyecto del ensanche, además de las construcciones del barrio de Argüelles, Salamanca o Chamberí, tenía previsto una gran arteria que atravesase la ciudad y actuase de zona comercial. Tras algunos proyectos a cargo de varios arquitectos, Octavio y Salaberry plantearon el proyecto basándose en uno anterior que trazaba la Gran Vía, más o menos, cómo la vemos ahora.

Se comenzó a construir en 1910, diferenciando tres tramos: el primero comienza en Alcalá y llega hasta la Red de San Luis; la segunda continúa hasta Callao y, la tercera concluye en Plaza de España. Estas obras supusieron cientos de expropiaciones, se derribaron 315 casas, se llevó por delante la calle más estrecha de Madrid, la calle del Perro, que contaba con 2,50 metros de ancho, y supuso el derribo de la 5º muralla de Madrid, levantada en 1625 y que delimitaba los antiguos límites de la ciudad.

A largo de la avenida se distinguen varios estilos arquitectónicos, en función de la época y los gustos del momento: el clasicista o historicista, el racionalista durante la época franquista y el eclecticista. Al igual que sus edificios, el nombre de la calle también ha variado con el tiempo. Avenida de Rusia, de la CNT, de José Antonio o del Quince y medio, por los proyectiles que en ella caían.

El 4 de abril de 1910 se inauguraron las obras y se levantó el edifico Metrópolis. Este primer edificio lo levantó una empresa francesa en estilo clasicista, siendo muy criticado por ser un estilo pasado de moda. Un poco más adelante, se construyó el edificio que alberga la joyería Grassy, en el que podemos encontrar actualmente un museo de relojes antiguos.

La Gran Vía fue la primera calle de la ciudad en la que se expusieron grandes escaparates y, la primera dónde se vendieron coches en España. Era un lugar glamuroso, en el que se ubicaban grandes firmas como Loewe, proveedor de la familia Real o los grandes almacenes Madrid-París que, aunque quebraron, revolucionaron el panorama comercial de la época.

En plenas obras, la Guerra Civil llegó a Madrid, siendo éste uno de los principales puntos de bombardeos de ambos bandos. Todavía se pueden ver los impactos de bala en el edificio de la Telefónica o en el interior de la tienda Samaral.

Uno de los lugares más candentes de la noche madrileña fue el Museo Chicote. Frank Sinatra, Ava Gardner, Sofía Loren y hasta Rita Hayworth  bebieron sus cócteles, preparados especialmente para ellos. Otros edificios emblemáticos son el Casino militar en el nº 13 o el  antiguo Hotel Roma, en el que se alojó Víctor Hugo.

Un arco, en cuyo interior se enmarca la parte trasera del oratorio de Caballero de Gracia, llama nuestra atención. El acceso es por el otro lado, pero la belleza de su interior de estilo neoclásico hace que fuera bordeado para poder salvarla.

Llegamos al final del primer tramo, en la Plaza de la Red de San Luis  Su curioso nombre se debe a que allí se ubicaba un mercado en el que había muchos robos. Se decidió poner una red para evitar los hurtos, de ahí su nombre. Frente a la plaza, el edificio de Telefónica se alza en recuerdo de que un día fue el más alto de toda Europa, con 81 metros. Desde su azotea el rey Alfonso XIII ponía conferencias con Norteamérica.

Ha sido considerada el Broadway madrileño, porque en sus fachadas lucían los carteles de las películas de estreno, viviéndose miles de anécdotas como la del día que estrenaron Gilda en el Palacio de la Música. La escena en la que Gilda se quita el guante fue demasiado para sus espectadores, que se levantaron y apedrearon la fachada del cine. Ahora está en rehabilitación como próximo auditorio de Caja Madrid.

El cine Callao, ubicado en la misma plaza, fue pensado como cine de verano y, en el edificio Capitol, en cuyo frente cuelga uno de los emblemas de la calle, el cartel de Scheweppes, se encontraba la sala de cine más grande de todo Madrid. En él se encontraba la viga más larga del mundo (3 metros) y fue el primer edificio en el que se instaló aire acondicionado. Muchos de estos cines ya han desaparecido, pero aún así, se puede presumir de ser la calle dónde se estrenan más musicales de todo el mundo.

El primer Mc Donalds de España se abrió en el nº 52 de esta calle y, donde hace siglos se ubicaban las cárceles de la inquisición, se levanta ahora el Hotel Emperador. Su azotea tiene una piscina abierta al público desde la cual se pueden contemplar una de las mejores vistas de todo Madrid.

En 1954 se levantó el Hotel Washington, último edificio de la Gran Vía. Pero las obras no acaban nunca, continuas remodelaciones hacen que generaciones de arquitectos y nuevas tendencias dejen su huella en cada metro de esta “Gran Vía”.

La última, frente al cine Capitol, un enorme rascacielos de acero, que sin duda, dará mucho que hablar.

Dónde: La Gran Vía

Cuándo: Todos los domingos a las 12:00 horas

Precio: 3.90 €

Venta en Centro de Turismo de Madrid, 902 221 424, www.entradas.com o Red de Cajeros de Caja Madrid

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