¡Pero qué bonito es mi Manzanares!. Paseo por el Madrid río

A estas alturas de la película no creo que quede madrileño sobre este suelo urbano que no conozca las bonanzas del paseo Madrid Río (Manzanares), aunque todavía me encuentro con algún despistado que me dice “me han dicho que está fenomenal, pero todavía no he ido a verlo”… pero, pero ¡¿qué?!, con el sudor y quejas que nos ha costado a los madrileños esa obra faraónica.

En fin, que no tiene perdón el no haber visitado nuestro Manzanares del alma en toda su plenitud. Cierto es que los meses de verano todavía suelta algún olor a alcantarilla que echa para atrás (lo sabemos sobre todo los que vivimos en su rivera), aún así, no es que estemos hablando del Duero pero a falta de playa, bienvenido sea.

chorros

Podemos visitarlo por tramos, aunque realmente la mejor opción es recorrer todo lo que se pueda en bicicleta, patines o andando (aunque  esta última opción no suele estar bien vista por nuestros pequeños vástagos).

Nosotros la hemos recorrido innumerables veces en bici, y he de decir, que el paseo es muy agradable y fácil incluso para los niños que están empezando a coger dominio de la bici. Si no se tiene bici hay varios lugares dónde podemos alquilar una y que se encuentran a pie del río (incluso un cochecito con techo tipo playero donde podemos ir toda la familia con la cara roja dando pedales). Aquí podéis acceder a los enlaces de los sitios de alquiler.

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Sin duda es uno de los mejores paseos que ofrece la ciudad y que hacía más falta que el agua de mayo, incluso nosotros lo utilizamos como un método rápido de atravesar parte de la ciudad.

Dicen que cuenta con 42 kilómetros de itinerarios peatonales y 30 kilómetros de vías ciclistas, pero lo cierto es que, a parte de los seis kilómetros de ida que recorren desde la estación de Príncipe Pío hasta El Matadero, no he conseguido llegar más allá porque ya no veo claro cual es el camino (prometo investigar más), pero durante este primer recorrido podemos encontrar todo tipo de actividades para toda la familia. Desde el punto de inicio, cerca de la Estación de Príncipe Pío, hasta el final,  en la zona de Legazpi, el camino atraviesa varios puentes, algunos de ellos parte de la historia capitalina, como el Puente del Rey que da acceso y comunica con la Casa de Campo, o el conocido Puente Segovia, construido en la época de Felipe II por el arquitecto Juan Herrera, y que la nueva obra ha dotado su entorno de cuatro estanques con varias fuentes y lirios acuáticos.

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Puente de Perrault

Otros, como el Puente de Toledo, el Puente de los Franceses o el Puente de la Victoria, siempre han estado muy unidos a la evolución del río. Las nuevas comunicaciones de las dos orillas del Manzanares nos han proporcionado otros puentes singulares como el impresionante puente en forma de muelle a la altura de la Arganzuela, diseño de Dominique Perrault, o las pasarelas gemelas del invernadero y del Matadero que están decoradas en su interior con mosaicos fotográficos de Daniel Canogar en los que se pueden ver a vecinos de la zona ejecutando toda la clase de saltos.

Y después de esta parrafada cultural, vamos al grano. Sí, queridos padres, hay decenas de lugares para que vuestros niños se explayen: un parque de skate y patinadores, una tirolina para los más pequeños,  pistas de baloncesto, ténis, fútbol y un rocódromo a la altura del nº 108 de la Avenida del Manzanares, en el que podrán emular una auténtica ascensión.

Pero sin duda, la estrella indiscutible del río es su “playa urbana”, en el Gran Parque de la Arganzuela, formada por tres recintos acuáticos ovalados y con diferentes efectos: Lámina de agua, chorros de distinta altura y nube de agua pulverizada, pero que sólo funciona los meses de verano. Cuenta con un quiosco para tomarse algo, incluso comer algo ligero, aunque es común ver infinidad de familias con  mantel, sombrilla y todo el kit playero (incluyendo nevera) comiendo en el césped. Recomendación: ir temprano para coger hueco y sombra bajo un árbol, aunque eso no os asegura en absoluto intimidad (os lo digo por experiencia porque un día casi me plantan la sombrilla en todo el pie) u olvidarse de comer allí y aparecer al caer la tarde cuando la puesta de sol regala a los padres unas fotos impresionantes de sus crías a contraluz, personalmente, la mejor opción.

Playa de Madrid

A la espalda una red de toboganes para toda la familia (mejor no ir con falda porque además de salir volando y caer sobre las minúsculas piedras de frenado con todo el culazo de madre, aseguramos que en época de calor la piel se queda pegada al metal con mucha facilidad), son el complemento perfecto para terminar el día. Son bastante amplios y cuentan con curvas y tubos que hacen que os llevéis más de un sobresalto y que tengáis el corazón en un puño todo el tiempo que el niño estén tirándose por ellos.

Toboganes

Además durante todo el paseo encontraréis decenas de parques infantiles de madera y cuerdas que son perfectos para que los niños se diviertan subiéndose a telas de araña gigantes, junglas de troncos o puentes colgantes.

El fin perfecto lo pone el invernadero que se encuentra junto al Matadero y que ofrece cuatro tipos de ecosistemas vegetales que merece la pena visitar (gratuito), junto con la oferta cultural del Matadero (que ya he comentado en otro artículo) donde podemos ver exposiciones y obras de teatro en el interior de las Naves del Español.

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Matadero

Y, si lo que preferimos es conocer la ciudad, el mirador de la Huerta de la Partida nos ofrece unas estupendas vistas, especialmente al atardecer, del Palacio Real y la Catedral de la Almudena -con el inconveniente de ver ese mini Vaticano que están levantando a sus espaldas- y los jardines del Campo del Moro. Otras buenas vistas son las que se pueden otear desde el Mirador de San Vicente, desde donde se ve la Casa de Campo y la Avenida de Portugal.

Y, si de algo hay que quejarse, quizás sea de la falta de sombra en algunos tramos y de toda la gente que hay, especialmente los fines de semana. Algo tenía que tener…

 

2 pensamientos en “¡Pero qué bonito es mi Manzanares!. Paseo por el Madrid río”

  1. Perfecto Patricia, me ha gustado mucho!!! Haces justicia a Madrid Río, pero cuando tus peques quieran aventura pasaté más allá de Legazpi. Subir al Cabezón y ver todo Madrid, pasear por suelos de madera, y llegar hasta la Caja Mágica merece la pena. Es mas salvaje pero merece la pena.

    1. Estoy deseando llegar más allá, en cuanto me pueda escapar cuenta con ello. Me alegro mucho conocer a alguien que lo haya hecho porque creo que, como yo, todos nos quedamos a medio recorrido…
      Muchas gracias por tu comentario.

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