Museo minero de Escucha. Teruel – A 200 metros bajo tierra

Lo cierto es que la industria minera nunca ha llamado mucho mi atención, así que cuando visitamos Teruel dentro de mi planing no tenía pensado visitar el Museo minero, pero los cientos de comentarios buenos de la gente, junto con los de internet,  me hicieron cambiar de opinión.

Mis hijas me miraban con ojos de indiferencia cuando les dije que íbamos a ver una mina de carbón de verdad, y fue difícil convencerlas de que merecía más la pena ir a verlo que patinar en un metro cuadrado de hielo que se había formado en un charco (puedo verificar que en Teruel hace un frío que pela en invierno y que, para regocijo de mis hijas, cada mañana se levantaba el paisaje con más escarcha que un roscón de navidad).

La mina se encuentra en la Cuenca Minera de Teruel, conocida por la extracción de carbón y el azabache (parece que su subsuelo tiene mucho más que esconder que huesos de dinosaurios por todas partes), exactamente en el municipio de Escucha; y estuvo en activo desde mitad del siglo XIX hasta los años 60, momento en el que se agotó el carbón.

Museo Minero de Escucha ©Jose Ramon Aguirre

Pero lo más interesante es que no se trata de una recreación, ni de un museo en sí, sino que vais a visitar una auténtica mina de carbón, con sus túneles, sus estructuras, sus mineros y máquinas, y hasta podréis ver una pequeña explosión (simulada, aunque eso no le quitó el susto a las niñas que corrían como ratillas cuando lo oyeron, y eso que estaban avisadas).

Realmente la excursión merece la pena, pese a lo reticente que estaban las niñas. Lo primero que les emocionó fue que les pusieran un casco y un frontal (totalmente necesario, ya que me tragué una viga, y si no llego a llevarlo salgo con la cabeza tres veces más grande). Después te hacen descender unos 200 metros bajo tierra subidos a un vagón-tren con un desnivel de 33%, donde en apenas unos cuantos minutos llegas a los túneles de la mina.

Museo Minero de Escucha ©Jose Ramon Aguirre

Las explicaciones de la visita, ya que se trata de una visita guiada, son imprescindibles para entender la complejidad y peligrosidad de este trabajo. Quizás mis hijas de 7 años no llegaron a entender muy bien todas las explicaciones ya que a veces eran un poco técnicas, pero más o menos se hicieron a la idea y atiborraron de preguntas a la guía.

Durante la hora de recorrido nos encontramos recreaciones con maniquíes del trabajo de los mineros, y sus acompañantes animales (alucinamos con los pobres burritos que metían dentro y ya no volvían a salir, para poder transportar el carbón), y nos contaron un montón de anécdotas muy interesantes.

Museo Minero de Escucha ©Jose Ramon Aguirre

Es totalmente imprescindible reservar hora, ya que se hace por pases de una media hora, y se llena enseguida, a pesar  de que el precio no es barato. La verdad es que la experiencia merece la pena, sobre todo para los niños. Sin duda, es una manera muy diferente y divertida de aprender (y de no pasar tanto frío…)

Reservas: 902 010 239/978 756 705

Precio: Sobre unos 12 €

Museo Minero de Escucha ©Jose Ramon Aguirre

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