En busca de la castaña otoñal… y de la cabaña de Caperucita

Siempre es difícil encontrar un sitio en el que las enanas puedan esparcirse a su libre albedrío sin molestar al personal colindante, y sobretodo, sin ponerle a uno de los nervios. Pero el año pasado descubrimos el lugar perfecto para que ellas puedan, como ya es costumbre, gritar a gusto y nosotros disfrutar del momento, se trata del Castañar de El Tiemblo, en Ávila.

Muy cerca de Madrid,  apenas 1 hora y cuarto, en el pueblo de El Tiemblo, se encuentra este magnífico castañar, que es el orgullo de la comarca, y que, especialmente durante el otoño, parece salido de un cuento. Antes de subir, solo si es fin de semana, hay una caseta de control donde, entre octubre y diciembre, para controlar la entrada al castañar y no sea un infierno de cosas tiradas por el suelo e insensatos que no saben cuidar los espacios naturales, se cobra una tasa de 6 euros por coche y 2 euros por persona. Podemos ahorrarnos los 6 euros si aparcamos el coche en el pueblo y cogemos allí un autocar municipal que lleva al castañar, pero en cualquier caso habrá que abonar dos euros por persona.

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Aunque son muchas las rutas que se pueden hacer andando (la bici mejor dejarla para los expertos montañeros, lo digo por experiencia…), lo más recomendable si se va con niños es hacer el recorrido marcado en el mapa de la entrada. Son unos cinco kilómetros muy bien indicados, en una ruta circular y por un camino de tierra bastante delimitado (hay que tener cuidado en la parte final pues si no seguimos bien las balizas podemos equivocarnos de camino). A partir de tres años mis niñas lo hicieron sin problemas, eso sí, hay que tener un poco de inventiva: que si aquí se encuentra la casa de los gnomos (miramos en el interior de un árbol), que si vamos a ver cuántas castañas cogemos, que si os voy a contar el cuento de cómo el lobo se convirtió en un lobo bueno en este bosque (iban cagadas pensando que se iban a encontrar con el lobo de Caperucita), y lo mejor de todo, ¡encontrar la casa de Caperucita!, un refugio de montaña que hay a penas  a 1 km y medio del comienzo de la ruta, les apasionará. Merece la pena entrar dentro, está muy bien cuidado y pintado con la fauna típica que podremos ver en el castañar.

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 Por supuesto, el objetivo es coger el mayor número de castañas posibles, con eso los tendréis entretenidos todo el trayecto. Hay que tener en cuenta que, aunque son pocos kilómetros y nosotros podríamos hacerlo en dos horas, los niños tienen las piernas cortas así que hay que multiplicar por dos el tiempo. Lo mejor es programarse el día, con comida y bebida incluida, que tendréis que llevaros porque una vez que entréis ya no encontraréis nada más que castañas. Eso sí, todo lo que se lleve hay que volver a traerlo en la mochila, ya que no hay una sola papelera (hay que recordar que es un espacio natural protegido, no un parque). No hay mesas, ni merenderos, solo una bonita explanada con solecillo y un pequeño puente a mitad de la ruta, bajo un inmenso castaño. Hay que ir abrigado, ya que estás casi todo el tiempo en sombra y, dependiendo del niño, un pequeño botiquín, ya que mis dos niñas se cayeron varias veces sobre los erizos de las castañar y tuve que sacarles las miniespinas con los dientes y aguantar varios lloros y gritos en el oído.

Castaño milenario o casa de los gnomos sin el gnomo (según se mire)

Castaño milenario o casa de los gnomos sin el gnomo (según se mire)

 El paisaje se tiñe de amarillo y rojo con las hojas de roble melojo y de castaño, además de algunos arbusto como avellanos, olmos, cerezos, sauces, majuelos, brezos y helechos. Pero lo más alucinante fue cuando pasó por medio del camino un corzo corriendo (casi nos pisa el cayo)  y nos quedamos con la boca abierta y sin poder ni avisarnos, los gritos de las niñas se debieron oír hasta en el pueblo. Además encontramos vacas, terneros, caballos, multitud decabras, pajarillos, ardillas, y por suerte, ningún jabalí, porque sino todavía estaría corriendo.

 Una excursión más que recomendable.

Estoy segura que tengo asegurados un par de meses de preguntas sobre el lugar por mis hijas….

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