Senda del Oso en bici…¡con osos incluidos!

Camino perfecto para recorrer en solo o en familia. A nuestras hijas les encanta, es fácil, bonita y tienes la recompensa de ver a los osos al final.

La senda del oso, en Asturias, es una de esas vías verdes que nos ha regalado el olvido del antiguo tren minero que recorría estos lares. Paisajes encerrados entre montañas, donde los acantilados ofrecen una visión de vértigo (mejor alejar a los niños del borde ya que sólo nos separa de caer al vacío una valla de madera), los túneles acompañan el sendero y el silencio es nuestro único compañero, claro está, siempre que no vayas con niños gritones, como es mi caso, aquí la magia desaparece al completo.

Senda del oso con niños. ©Patricia Fernández

Senda del oso con niños. ©Patricia Fernández

 

La ruta cuenta con 50 km, 25 de ida y 25 de vuelta, (aunque hay opciones más largas para los Supermanes y más cortas para los que no están acostumbrados a sentar el culo en la bici o los que van a pie) con lo que se recomienda hacerla en bicicleta (aunque siempre podemos hacer un poquito andando y darnos la vuelta, pero nos perderemos lo mejor del camino, que, como es habitual, siempre está a la mitad). Por lo tanto, es mejor, o que los niños sean tan pequeños y ligeros que puedan ir montados en el transportín de la bici, o que sean lo suficientemente mayores para poder recorrer la ruta solitos en bici.

Como no es una ruta circular, tenemos dos opciones para hacerla: la primera; hacer ida y vuelta, y llevar tras nosotros a un par de gremlins protestando todo el camino, y la segunda; hacer solo ida, dejar un coche aparcado al principio y volverse en autobús, algo bastante más llevadero, por lo menos en mi caso. Aunque ahora hay empresas que se encargan de alquilarte las bicis y recogerte al final de recorrido sin tener que volver a subir.

Senda del oso con niños. ©JR Aguirre

Por supuesto, es para pasar todo el día, así que es muy recomendable llevarse tentempiés, y comida del tipo bocadillos, ya que no encontremos sitios para comer hasta el final de la ruta, además de alguna chuche que otra, que siempre les hace más amena la travesía. ¡Y no olvidar luces para las bicis! ya que hay pasar algún túnel a oscuras y da bastante miedito.

Jose Ramon Aguirre

© Jose Ramon Aguirre

Aunque el camino es bastante llano, tiene un pequeño desnivel, con lo que si la ruta se hace de ida y vuelta es mejor empezar con la subida, para que la vuelta, que siempre van más cansados, sea solo de bajada. Se empieza en la zona de Tuñón (donde conviene visitar la oficina de turismo y nos informarán del camino en un mapa) e ir subiendo poco a poco, pasando por el área de recreo de Buyera para reponer fuerzas, hasta llegar al pueblo de Entrago, final de nuestra ruta. La recompensa al esfuerzo de la subida es que en Proaza podremos visitar la Casa del Oso, apuntar a nuestros vástagos a actividades educativas y, lo mejor de todo, ver cómo dan de comer a las dos osas Paca  y Tola, eso sí, hay que madrugar porque la comida es a las doce del mediodía.

paca y tula

Si la ruta se hace en una sola dirección, entonces es mejor empezar en Entrago y hacer todo el camino en descenso sin apenas pedalear, seguro que los enanos estarán encantados y nosotros podremos disfrutar del camino y de unas sonrisas de oreja a oreja.

Otra opción es hacer solo la ruta desde Proaza a Tuñón, unos 7 km, además en Proaza encontramos la Cabaña del oso Goloso, un merendero donde además alquilan bicicletas, si es que no las traemos de casa, cosa que pasa habitualmente, aunque nos perderemos la parte más mágica de la ruta, la que discurre por el desfiladero de Peñas Xuntas y Valdecerezales, pasando bajo los túneles del tren, pero es una buena opción para los niños más pequeños y los más vaguetes.

Jose Ramon Aguirre

© Jose Ramon Aguirre

Como en casi todos los bosques donde reina el castaño, el otoño y la primavera son las mejores épocas para hacer el sendero, ya que los paisajes son espectaculares . Y, como nota curiosa, decir que allí me encontré con más madroños que los que he visto nunca en Madrid.

Así que, si lo que quieres ver es un oso y un madroño, pasa de la Puerta del Sol y vente a Asturias.

Senda del oso con niños. ©JR Aguirre

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