Ruta de la ciudad encantada de Cuenca ©José Ramón Aguirre

La ciudad encantada, una ruta por la serranía de Cuenca

La Ciudad Encantada de Cuenca es una de esas visitas imprescindibles para los niños, sean de la edad que sean. Una ruta fácil y corta donde los niños pueden correr a sus anchas y descubrir las increíbles formas de las rocas de este paraje que un día fue el escenario de la película Conan el bárbaro, pero la buena, la de los 80.

La ciudad encantada con los niños

La ciudad encantada de Cuenca con niños ©José Ramón Aguirre
La ciudad encantada de Cuenca con niños ©José Ramón Aguirre

Si buscas una ruta apta para churumbeles de cualquier edad, te recomiendo La ciudad encantada, en pleno Parque Natural de la Serranía de Cuenca.

Es un lugar amplio donde los niños pueden explayarse a gusto entre pinos y con el aliciente de ver unas formaciones rocosas tan peculiares que le han terminado dando nombre a este sitio: La ciudad encantada.

No se trata de una ciudad en sí, con sus edificios altos y Mc Donals al uso, sino una ruta circular de unos 3 km, que podemos hacer en una hora y media, y donde veremos unas formaciones geológicas muy sorprendentes que incentivan la imaginación, ya que os pasaréis el recorrido intentando adivinar a qué se parecen las rocas.

Qué encontraremos en la ciudad encantada

Plano de la ciudad ©José Ramón Aguirre
Plano de la ciudad ©José Ramón Aguirre

El nombre puede que nos cree demasiadas expectativas al respecto, y no es que la zona no sea bonita, es que quizás el nombre sea demasiado grandilocuente para un paisaje de Castilla La Mancha, por lo menos bajo mi parecer.

La Mancha tiene su público, y unos paisajes tan sobrios que le dejan a uno patidifuso. Esas extensiones planas hasta el infinito donde solo se dibujan cultivos verdes y ocres, y por donde asoman algunos molinos decrépitos de vez en cuando.

Pero esa discreción en sus parajes quizás no es lo que lo que más motiva a mis hijas. Ellas prefieren frondosidad desmedida, bosques escondidos con cascadas inmensas de agua, y claro, viviendo en tierras castellanas, más concretamente en Madrid, lo tienen bastante difícil, ya que el lago de la Casa de Campo todavía no se encuentra a la altura de las expectativas.

Los barcos ©José Ramón Aguirre
Los barcos ©José Ramón Aguirre

Sin embargo, la Ciudad encantada, tiene un nosequé quéseyo, que les apasiona. Quizás sea por esos pasillos laberínticos, quizás la posibilidad de correr como gacelas en estampida sin perderse por el camino, quizás la libertad para imaginar lo que quieran en las formas de las rocas, quizás el helado que las espera al final del camino… en fin nunca se sabe.

Un poco de historia de la ciudad

Parece increíble que en estas tierras de secano un día hubo un mar inmenso. Claro, que eso fue hace 90 millones de años, y no había nadie de mi familia para verlo, pero nos fiaremos de los geólogos.

Dicen que aquí se extendió el mar de Thetis, un mar tranquilo que al final terminó por secarse (claro es Castilla la Mancha ¡qué esperaban!), pero que dejó unos depósitos de calcio tan grandes como los que tiene mi madre en los riñones, lo que hizo que la zona se calcificase, y las rocas se convirtiesen en eso que llaman karst.

Formaciones karsticas de la ciudad encantada de Cuenca ©José Ramón Aguirre
Formaciones karsticas de la ciudad encantada de Cuenca ©José Ramón Aguirre

Esto significa, para aquellos que no tenemos idea de geología, que las rocas de la zona son más duras por unos sitios que por otros, lo que propicia que el viento y la lluvia las erosionen desigualmente. Este reparto tan mal avenido de minerales rocosos, las ha convertido en caprichosas formaciones, lo que entretiene mucho al visitante imaginando a qué se parecerán.

Para aquellos que son más de ciencias que de arte, como yo, y tenemos la imaginación de un guisante congelado, existen carteles donde alguien que tuvo más inventiva que nosotros, nos describe lo que ve en esa formación tan curiosa. Así encontramos a los amantes de Teruel, a los osos, al elefante luchando con el cocodrilo, a la foca, a los barcos… Pero luego cada uno ve lo que ve, y no siempre es lo que indica el cartel, lo que hace la visita más interesante, por lo menos para los niños que siempre encuentran formas que uno no hubiera imaginado ni en todos los millones de años que tiene la formación.

Recomendaciones para ir a la Ciudad Encantada con niños

Ruta de la ciudad encantada de Cuenca ©José Ramón Aguirre
Ruta de la ciudad encantada de Cuenca ©José Ramón Aguirre

Aunque la ruta es cortita, a penas hora y media, mejor ir con un calzado cómodo, y no chanclas, por mucho calor que haya, ya que se trata de un camino de tierra con rocas, y si los niños llevan los dedos al aire lo mismo vuelven sin uñas de los pies.

Llevad agua para el camino, porque, por lo menos mis hijas, son camellos, y en verano hace especial calor. Así que, recomiendo la visita en primavera u otoño, o a primera o última hora del día, y llevad gorras sino queréis que os recojan con pala por el camino.

Hay gente que hace picnic en los alrededores, pero aviso que no hay mesas, solo suelo de tierra, pero para gustos colores. Hay un restaurante cercano que desconozco, pero no muy lejos está Cuenca ciudad, que también tiene encanto pero de otro tipo, y se merece una visita. Puede ser el lugar perfecto para terminar el día o comer.

Puedes llevar el perro, pero cuidado con la procesionaria en primavera, hay muchísima. Lo mismo digo para los niños pequeños que les gusta llevarse todo a la boca.

No lo intentéis, no existe la posibilidad de sacar la entrada en internet, solo se puede sacar en taquilla. Y mejor si lleváis efectivo, porque aviso que el datáfono no siempre funciona.

¡Ruta para niños totalmente recomendable y divertida! Y además muy cerca de Madrid.

Datos prácticos

Distancia: 3 km en circular.

Tiempo: 1h y 30 minutos aproximadamente, depende de los niños.

Dificultad: Muy fácil, pero no apto para sillas de ruedas, y carritos complicado.

Precio: 5 euros por persona.

Horario: Abre todos los días del año, aunque por razones del tiempo pueden cerrar.

Web. http://www.ciudadencantada.es/es/home

 

 

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